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El mundo  ·  Geophysical Journal International, noviembre de 2026; NASA/JPL, 16 de septiembre de 2026.

El suelo bajo el láser.

Un láser sale de una estación en tierra y golpea una bola en órbita.

Geophysical Journal International, noviembre de 2026; NASA/JPL, 16 de septiembre de 2026.

Argus et al., Geophysical Journal International, número de noviembre de 2026 (en línea el 14 de septiembre). Un equipo dirigido por Donald Argus, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, con colegas de la University of Nevada, la University of Montana y el Helmholtz Centre for Geosciences en Alemania, informó una nueva estimación de cómo el lugar que orbitan los satélites terrestres se desplaza a lo largo del año, relativo a la Tierra sólida, a medida que el agua y el aire se mueven entre los hemisferios. El equipo combinó el alcance láser a satélites con GPS y varios satélites de órbita baja. La NASA y el JPL anunciaron el resultado el 16 de septiembre de 2026.

Estaciones láser en tierra disparan pulsos cortos a satélites y cronometran cuánto tarda la luz en volver. Los satélites orbitan el centro de masa de la Tierra, un punto de referencia para la navegación por satélite y para mediciones de la elevación de la superficie. Cuando se mueve relativo a la corteza, los tiempos de viaje se desplazan en una cantidad minúscula.

Sí se mueve. En abril, el agua de lluvia en la cuenca del Amazonas alcanza su máximo anual, y la NASA informa que esto desplaza el centro de masa de la Tierra unos 2,2 milímetros hacia Sudamérica, relativo al centro geométrico del planeta. La misma agua presiona la corteza debajo de ella, y la corteza lleva las estaciones láser.

Un tiempo de viaje no puede decir cuál de los dos se ha movido. Si el centro de masa se desplaza unos pocos milímetros, el tiempo cambia. Si una estación viaja sobre corteza que se eleva o se hunde bajo la nieve o la lluvia de una estación, el tiempo también cambia.

Durante años, dos maneras de pesar el mismo intercambio anual de agua entre los hemisferios dieron respuestas distintas. A lo largo del eje de rotación, los marcos de referencia de 2008 y 2014 situaban el vaivén del centro de masa, relativo a la corteza, en 11 milímetros, de pico a pico. Estimaciones construidas sobre los satélites de gravedad de la misión GRACE lo situaban en 4,2.

El equipo de Argus se sirvió de GPS y de satélites de órbita baja además de los satélites láser, y restó la flexión que el agua, el hielo y el aire deberían causar en la corteza, tomando las cargas de modelos meteorológicos y oceánicos y de GRACE mismo. Ahora sitúa el movimiento anual en «alrededor de la mitad de lo que creíamos que era hace ocho años», dijo Argus. El artículo plantea una objeción: estaciones corregidas con datos de gravedad, luego comparadas con los mismos datos de gravedad. Sus autores sostienen que la estimación satelital permanece independiente. Cuatro estimaciones coinciden ahora a menos de 2,5 milímetros entre sí. Propagar los errores da a la estimación del equipo una incertidumbre de 0,4 milímetro, que el artículo llama irrealmente pequeña, puesto que las posiciones sucesivas están correlacionadas; la dispersión entre estimaciones de un solo sitio da unos tres milímetros.

Los satélites que tradicionalmente han anclado el marco de referencia son dos esferas de metal, cada una de unos 400 kilogramos. La NASA lanzó la primera en 1976; la segunda, construida por la Agencia Espacial Italiana, siguió en 1992. Se espera que ambas sigan orbitando durante millones de años. Están cubiertas de reflectores y no contienen nada que mida.